1792

Nace una leyenda
El 8 de octubre de 1792 un monje cartujo le obsequió al joven comerciante Wilhelm Muehlens un singular regalo de bodas: la fórmula secreta de un “aqua mirabilis”, un agua maravillosa para uso externo e interno. Wilhelm Muehlens creyó desde el inicio que esta particular fórmula tendría mucho éxito y en consecuencia abrió pronto una manufactura en la Glockengasse de Colonia.
Su Agua de Colonia convenció con sus propiedades revitalizantes y estabilizadoras y disfrutó de un gran favoritismo entre la gente. Hasta personalidades como Goethe y Wagner se cuentan en la larga lista de sus fascinados usuarios.








